No le gusta escribir en las páginas de la izquierda.

Ayer se murió el jilguero que alimentaba durante dos días.

Su peso era el del aire.
¿Oímos lo que percibimos

o es al contrario?
Por fin, rodeada de verde, mar y pájaros abre los cuadernos de tantos años y escribe.
Solo eso.
Cuadernos





“Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre todos los muertos”

James Joyce en Dublineses

“Y sobre todos, vivos y muertos, llovió siempre sin ninguna misericordia”

Fulgencio Argüelles en ‘Letanías de Lluvia’




“Para él, la casa encarnaba la dicha general de su vida, que era manifiesta, indiscutible, y que él no dejaba nunca de reconocer y agradecer, sobre todo cuando debía contraponerla a un dolor o a un pesar concretos…¡”Que buenos ratos pasabais!” ,decía su padre, como si la ligera desolación actual fuese confetis y envoltorios de caramelos tras el paso de algún espléndido desfile”

Marilynne Robinson en “ En casa”



-Respira-dijo-. Respira. Aguanta. Suelta

Alice Munro en ‘Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio’

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