“Para él, la casa encarnaba la dicha general de su vida, que era manifiesta, indiscutible, y que él no dejaba nunca de reconocer y agradecer, sobre todo cuando debía contraponerla a un dolor o a un pesar concretos…¡”Que buenos ratos pasabais!” ,decía su padre, como si la ligera desolación actual fuese confetis y envoltorios de caramelos tras el paso de algún espléndido desfile”

Marilynne Robinson en “ En casa”

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